¿Sabes que es el miedo?
Si me hubiesen hecho esa pregunta tiempo atrás,
rápidamente habría acudido a mi cabeza una respuesta negativa,
pero por primera vez se lo que es el miedo y lo que supone sentirlo.
Miedo es lo que supone pensar en no volver a tenerte,
miedo es lo que supone pensar en que me olvides, miedo es lo que supone pensar en que puedas amar a otro,
miedo es pensar en no volver a beber de tus labios, el miedo que supone el pensar que no estoy en tus pensamientos,
el miedo que tengo a perderte y a no volver a sentir. Cuando comparto mi tiempo contigo,
solo una pregunta invade mis pensamientos ¿Será real? Porque eso es lo que eres para mi,
un sueño hecho realidad, un sueño que no quiero dejar de vivir. Por primera vez en mi vida no quiero separar ficción de realidad.
Porque al hacerlo podrías desvanecerte y con ello todas mis esperanzas. Todo cuanto podría desear, tú me lo das.
No solo me lo das, sino que rebasas con creces el más ambicioso de mis pensamientos. Todo eso plantea otra pregunta
¿Realmente merezco todo esto? Si tuviese que compensar todo lo que me ofreces, no bastarían todos los días de mi vida.
Cuando imagino el modo de compensarte muchos pensamientos surgen en mi cabeza.
Pero estos pensamientos se vuelven insignificantes al compararse con mis sentimientos,
esos sentimientos que emergen gracias a ti y de los que no me considero digno poseedor.
Deseo es la palabra que describía cada uno de los momentos que compartimos. El deseo que suponía pensar en tus sensuales labios,
en tus delicadas curvas y en el roce de tu tersa piel. Hasta que me di cuenta de que estaba pasando algo por alto.
Pasé por alto el momento en que dejaste de ser un deseo, mi deseo, para convertirte en una necesidad,
mi necesidad. Podría pasar semanas sin comer, podría pasar días sin beber, podría pasar minutos sin respirar,
pero no puedo pasar un segundo más sin ti.