PUES UNA FOTO DE MI EN LA ESCUELA NO TENGO OTRA A SI QUE NI MODOS
POEMA SOBRE LA SOLEDAD DEL AMOR
V
Te miro
y las miradas apenas son manos que palpan
la juventud y la belleza de tu rostro.
Manos que apenas separan siete colores en la luz
y que no pueden tocar tus pensamientos.
Estoy a obscuras dentro de mi carne.
Desde los ojos baja sobre mi alma una triste claridad.
Te hablo
y muestro las palabras como si alzara objetos
para que me entendieras.
Muestro palabras que no son mis pensamientos,
que están fuera de mí, lejos de mí,
que ni siquiera están en mi cuerpo, como las lágrimas.
Nos amamos a tientas. Queriéndonos
estamos tan distantes
que debemos enviarnos palabras,
pequeñas palabras para poder entendernos.
X
El mundo está vacío
de ti. De ti, desierto.
Detrás de la ventana
hay otro cielo
más pálido y pequeño.
Tú eras la medida
de todo. Del paisaje,
del tiempo y de la dicha.
Delante
de mi ventana, el aire
ya no sostiene pájaros;
los árboles
tienen sombras más largas
y la primera estrella
apenas arde,
ahora que a mi lado,
no estando tú, no hay nadie.
Tu ausencia es una niebla
que entristece la tarde.
SIXTO PONDAL RIOS ("Los rostros transparentes")
PARA MI CORAZON.........................
Para mi corazon basta tu pecho,
para tu libertad bastan mis alas.
Desde mi boca llegara hasta el cielo
lo que estaba dormido sobre tu alma.
Es en ti la ilusion de cada día.
Llegas como el rocio a las coralas.
Sovacas el horizonte con tu ausencia.
Eternamente en fuga como una ola.
He dicho que cantabas en el viento
como los pinos y como los mastiles.
Como ellos eres alta y taciturna.
Y entristeses de pronto, como un viaje.
Acogedora como un viejo camino
Te pueblan ecos y voces nostalgicas.
Yo desperte y a veces emigran y huyen
pajaros que dormian en tu alma
pues una foto de mi ja ja ja
un dibujo que yo hice
Hemos perdido aun este crepusculo
nadie nos ha visto este tarde con las manos unidas
mientras la noche caia sobre el mundo.
He visto desde mi ventana
la fiesta del poniente con los cerros
lejanos.
A veces como una moneda
se encendia un podaso de sol entre mis manos.
yo te recordaba con el alma apretada
de esas tristesas que tu me conoces.
¿Entonces en donde estabas?
¿Entre que gente?
¿Diciendo que palabras?
¿Porque se me vendra todo el amor de golpe
cuando me siento triste y te siento lejana?
Cayo el libro que siempre se toma en el
crepusculo,
y como un perro herido rodo a mis pies mi capa.
Siempre,siempre te alejas en las tardes
hacia donde el crepusculo corre borrando estatuas.
autor:Pablo Neruda