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  Fecha: 07-11-2019   Accesos: 273  Palabras: 733

"Me pegaron con una barra de hierro y me la intentaron clavar. Vi que me mataban"
Un agente de la Policía Nacional contó este martes en el juicio cómo un hombre y su hijo le dieron una paliza al entregar una notificación judicial en Palma. "Cuando me iba me pegó por la espalda con una barra de hierro. Luego intentó clavármela", dijo del padre. El hijo le propinó después "patadas en la mandíbula y el pecho". "Vi que me mataban", afirmó la víctima, de unos 60 años y que sigue de baja. Los procesados negaron esta versión de los hechos y aseguraron que se limitaron a echar al funcionario de la vivienda, a la que entró sin permiso, y que este les agredió.

Ambos se enfrentan a sendas peticiones de 13 años de cárcel por intento de homicidio.

El perjudicado explicó en la vista celebrada en la Audiencia Provincial que el 29 de mayo de 2018 acudió a la vivienda de los acusados, en sa Indioteria, para entregar al padre una citación judicial, labor que desempeña desde hace once años. "Me identifiqué con mi placa y le expliqué al hombre que iba a entregarle una notificación. Empezó a chillarme e insultarme. Dijo que no iba a firmarla, así que se la dejé en la verja. Cuando ya me iba, recibí dos o tres golpes por la espalda con una barra metálica. Entonces salió el hijo y me pegó dos patadas en el pecho y la mandíbula. Quedé desorientado", señaló el policía. Según su versión, el joven le cogió entonces de los brazos para inmovilizarlo mientras su padre le daba "otros seis u ocho golpes" con la barra. "Yo sangraba mucho. Intentó clavarme la barra en el abdomen, pero la paré con la mano. Vi que me mataban", aseguró. "Conseguí marcharme y llamé a mi jefe", explicó el hombre, que estuvo cuatro días hospitalizado por las heridas sufridas en la cabeza, la mano el brazo, el cuello y el pecho. Tardó más de cuatro meses en recuperarse, sigue de baja y padece secuelas, según los médicos forenses.

Los dos acusados ofrecieron una versión muy diferente. Según su relato, el agente entró en la vivienda sin permiso y no dijo que era policía. "Le dije que no iba a firmar la notificación y le pedí que se fuera. Venía de chulo y de matón. Lo fui a coger del brazo para sacarlo y me dio un puñetazo. Empujó a mi hijo y le dije que si volvía a tocarlo no saldría vivo", relató el padre, de 63 años y con varios antecedentes. Este procesado atribuyó las lesiones del hombre a una caída fortuita cuando se marchaba de su casa y negó tajantemente haber agredido al funcionario. "Lo podía haber machacado. Tres veces me aguanté. Si le hubiera pegado con la barra ya no se levanta del suelo", espetó el hombre, que atribuyó este proceso judicial a una conspiración contra él.

El hijo, de 37 años, avaló el relato de su padre. Negó haber agredido al policía y apuntó que el funcionario se extralimitó al intentar obligar a su padre a firmar el documento. "Si hubiera dejado la citación no se habría montado este circo", consideró.

Tras el altercado, los dos hombres se quedaron en su casa mientras decenas de policías la rodeaban para detenerlos. Uno de los primeros agentes en llegar contó al tribunal que los acusados amenazaron con dispararles y darles machetazos si entraban. Un policía que trató de negociar con ellos dijo que fue "imposible" por su actitud. Finalmente, un juzgado autorizó a los policías a irrumpir en la vivienda para arrestarlos.

Al concluir la vista, la fiscalía mantuvo su petición de 13 años de cárcel para cada acusado por un delito de intento de homicidio, argumentando que ha quedado acreditada su intención de matar al policía, y que lo indemnicen con 13.180 euros. Las defensas reclamaron su absolución o una condena por lesiones. Cerco policial

La agresión al funcionario provocó un gran despliegue policial en la urbanización Can Enric, ya que los dos hombres se encerraron en la vivienda tras el ataque. Una treintena de agentes armados sellaron las salidas del inmueble mientras un helicóptero sobrevolaba la zona y un negociador trataba de convencer a los acusados. La tensión se prolongó durante un par de horas, hasta que los policías irrumpieron en el inmueble tras obtener una autorización judicial y los arrestaron.

FUENTE DIARIO DE MALLORCA